Patricia Bullrich acordó con los aliados avanzar con la ley de Inviolabilidad de la propiedad privada, aunque sin el tramo que generó resistencia dentro y fuera del Congreso.
Cuando faltaban menos de 24 horas para la sesión en la que se debatiría el proyecto de Inviolabilidad de la propiedad privada, la senadora Patricia Bullrich se reunión con los jefes de los bloques aliados que se encontraban en el Congreso. “Por acuerdo”, decidieron dar de baja el polémico capítulo 3 de Ley de Tierras y así avanzar con el resto del proyecto.
La convocatoria se produjo mientras La Libertad Avanza continúa ajustando la estrategia parlamentaria para una sesión considerada clave por la Casa Rosada. El oficialismo busca garantizar el número necesario para avanzar con una iniciativa que forma parte del paquete de reformas impulsadas por el presidente Javier Milei.
Si bien no trascendieron los temas abordados durante el encuentro, la reunión alimentó las versiones sobre las negociaciones de último momento para asegurar los votos y coordinar la posición del bloque antes del inicio del debate.
El oficialismo sumó un nuevo obstáculo en su intento por aprobar la reforma de la ley de Tierras luego de que gobernadores dialoguistas comenzaran a tomar distancia del proyecto. Los mandatarios de Neuquén, Rolando Figueroa, y de Tucumán, Osvaldo Jaldo, anticiparon reparos al texto y pusieron en duda el respaldo de sus senadores, lo que volvió a abrir interrogantes sobre el resultado de la sesión prevista para este jueves.
Con el escenario abierto, la Casa Rosada intensificó las negociaciones de último momento para garantizar el quórum y reunir los votos necesarios. La reforma, que originalmente eliminaba los límites a la compra de tierras por parte de extranjeros y luego fue modificada para elevar del 15% al 25% el tope de propiedad extranjera, sigue generando resistencias incluso entre sectores que habitualmente acompañan al Gobierno.
El desmarque de los gobernadores aliados volvió a exponer la fragilidad parlamentaria de La Libertad Avanza en el Senado, donde cada voto resulta determinante. En ese contexto, el oficialismo mantiene conversaciones contrarreloj con bloques provinciales y dialoguistas para evitar una nueva derrota legislativa en uno de los proyectos que considera prioritarios para el segundo semestre.

