El joven cuya desaparición forzada en 1975 transformó para siempre la vida de su madre, convirtiéndola en un emblema de la memoria y la búsqueda ininterrumpida por el derecho a la identidad.
La muerte de Taty Almeida este domingo, a los 95 años, dejó inconclusa la búsqueda que signó más de la mitad de su vida. Hasta sus últimos días, la referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora persiguió el anhelo de hallar los restos de su segundo hijo, Alejandro Martín Almeida, detenido y desaparecido en junio de 1975.
El destino del joven estudiante de 20 años modificó radicalmente las estructuras de una familia tradicional. La intimidad de su departamento en Palermo quedó congelada en el tiempo como un santuario de la memoria, resguardando la cama intacta de Alejandro, tal como la dejó la última noche en que se lo vio con vida.
Entre las pertenencias que quedaron en aquella habitación se encontraba el legado más valioso y doloroso para su madre. Alejandro le dejó escondidos 24 poemas escritos en una libreta de tapas azules, textos que con los años pasaron a ser el principal motor y el combustible afectivo para sostener 50 años de militancia activa.
La noche del 17 de junio de 1975, Alejandro miró a su madre antes de cruzar la puerta del hogar familiar y pronunció una frase cotidiana que quedó grabada de forma permanente en el recuerdo de la activista: “Mamá, ya vengo”. El joven nunca regresó.
La reconstrucción de su historia detalla que inicialmente su madre recurrió a los contactos militares de su propio entorno familiar, de marcado perfil antiperonista, para intentar averiguar su paradero. Entre los nombres a los que acudió figuraba Leopoldo Fortunato Galtieri, quien años más tarde asumiría el mando de la dictadura cívico-militar.
Ante el silencio absoluto de sus allegados y las respuestas nulas de las autoridades, el quiebre con su entorno social fue inevitable. En 1979, en plena vigencia del terrorismo de Estado, Taty Almeida dio un paso decisivo al acercarse por primera vez a la organización de las Madres de Plaza de Mayo.

QUIEN FUE ALEJANDRO ALMEIDA
A sus 20 años, Alejandro Martín Almeida repartía sus jornadas entre las responsabilidades laborales y sus compromisos académicos. El joven trabajaba en la sección de publicidad de la agencia de noticias Télam y también desempeñaba tareas en el Instituto Geográfico Militar, mientras cursaba el primer año de la carrera de Medicina.
Lejos del conocimiento inicial de su familia, el estudiante mantenía una activa participación política clandestina. Con el correr del tiempo y la profundización de las investigaciones, se constató que Alejandro militaba en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y que su secuestro fue ejecutado por la organización paraestatal Triple A.
