El Presidente volvió a reivindicar el reclamo argentino por las islas y cuestionó la falta de consecuencias frente a las acciones de Reino Unido en la zona.
El presidente Javier Milei volvió a poner la cuestión Malvinas en el centro de su discurso, ante la Asamblea General de la ONU en la ciudad de Nueva York. Durante su alocución, la definió como una “causa nacional” para la Argentina.
Además, el mandatario cuestionó el papel del organismo internacional frente a la disputa de soberanía por el archipiélago y los espacios marítimos circundantes, y sostuvo que existe una brecha entre las resoluciones de las Naciones Unidas y su aplicación efectiva.
“Siempre es preferible decir una verdad incómoda por sobre una mentira confortable”, afirmó Milei al comienzo de su exposición. En uno de los tramos más duros de su discurso sostuvo que la ONU se convirtió en “una organización inútil” y cuestionó a quienes describió como una burocracia internacional alejada de los problemas concretos.

Milei también apuntó contra el rol de Naciones Unidas en materia de derechos humanos. Cuestionó que el organismo haya respaldado, según su interpretación, a regímenes que vulneran derechos fundamentales y criticó sus posiciones frente a Israel, el terrorismo y las persecuciones contra comunidades cristianas en África.
En ese marco, el Presidente llevó el reclamo por Malvinas al centro de su exposición. Sostuvo que la situación de las islas constituye una muestra de la distancia entre las declaraciones de los organismos internacionales y su capacidad efectiva para hacer cumplir sus propias resoluciones.
“Malvinas es para nosotros una causa nacional”, afirmó y remarcó que también representa una prueba para Naciones Unidas sobre su capacidad de hacer valer las decisiones adoptadas por la propia Asamblea General. En este marco, hizo referencia a la Resolución 3149, aprobada hace 50 años, que insta a la Argentina y al Reino Unido a abstenerse de adoptar modificaciones unilaterales mientras permanezca abierta la disputa por la soberanía. Según planteó, pese al paso del tiempo, las modificaciones unilaterales continuaron.
El Presidente vinculó esa situación con el avance del proyecto Sea Lion, destinado a la explotación de petróleo en la Cuenca Malvinas Norte. Sostuvo que las licencias otorgadas por el Reino Unido son rechazadas por la Argentina y calificó de ilícitas las actividades que no cuenten con autorización argentina. “¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos, pero impotente frente a la realidad?”, preguntó ante la Asamblea General.